martes, 13 de julio de 2010

Cociner@, cociner@. Taller de cocina.

Había una vez una pequeña aldea conocida con el nombre de Cottons. En ella habitaban l@s mejores cociner@s de todo Alcorcón. Pero sus grandes hazañas en la cocina eran conocidas por muy pocos, sólo aquellos que habían tenido la fortuna de pasar por allí en verano. ´
-Y ¿por qué en verano? - os estaréis preguntando.
Pues por una razón muy sencilla. En una ocasión, pasó por allí una bella mujer que pidió una pequeña limosna, algo para comer. Los aldeanos de Cottons no dudaron ni un sólo segundo en ayudarla, pues como es bien sabido por tod@s, les han enseñado a ayudar al prójimo. Pero debido a las prisas del momento y a que todos querían presentar la mejor comida, ésta se quemó y al ir al disculparse con la mujer, se enfadó mucho y se convirtió en una bruja. Les castigó con un conjuro a través del cual sólo podrían cocinar en verano y el resto del año nadie podría comer sus delicias.
Y tras mucho tiempo, llegamos al día de hoy. Un martes trece, nuestra brujita decidió pasarse por Cottons y les prometió que si cocinaban las mejores magdalenas sólo para ella podrían volver a cocinar siempre que quisiesen.
Y así, nuestr@s pequeñ@s amig@s se pusieron manos a la obra. Las cocineras profes encendieron los hornos. Mientras tanto ellos mezclaron la harina con agua y crearon las mejores magdalenas que nadie antes había probado. No les importó ensuciarse, ni mancharse el pelo, ni compartir con el resto de cociner@s sus ingredientes porque querían unirse para conseguir su propósito, pues el haber trabajado por separado fue lo que les había llevado a esa situación. Pasaron la mañana cocinando y cuando la mezcla estuvo lista la metieron al horno. Un par de horas después ya estaba listo.
La bruja que era muy lista, mandó llamar a tod@s l@s papás y mamás del lugar, pues todos sabemos que en cuanto a paladar se refiere son los más exigentes. Así, se llevaron sus magdalenas a casa y resultó ser todo un éxito.
La brujita les levantó el castigo y nuestros peques aprendieron que hay que trabajar en equipo, además de que lo pasaron muy bien cocina que te cocina.
Y colorín, colorado, esta historia ha terminado. ¡Dulces sueños!

¡Ah! Se nos olvidaba. La brujita os recuerda que el jueves tenemos taller de sales y hace falta que traigáis al cole un vasito de yogur de los de vodrio. Dárselo a las profes, los peques no van a trabajar con ellos.


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